
Finalmente, hace 5 años decidimos hacerlo, comentamos con la familia política que queríamos ir al juzgado a firmar los papelotes y santas pascuas (a mis padres que pasan del tema les mandé un SMS con la noticia). Pero mis encantadores suegros estaban ilusionados por hacer una fiesta con motivo de la boda, así que nos lo planteamos y finalmente cedimos a hacer el payaso por un día, ellos se lo merecen todo. Empezamos a mirar todo un mes antes de casarnos, quisimos hacerlo en un pueblecito de 40 habitantes donde veraneamos, para hacerlo más rápido. Hacía 20 años que no había una boda en el pueblo, de hecho era la primera boda civil, lo cual fue el acontencimiento del año. Hice las invitaciones de boda con la impresora y un papel chulo y las enviamos a la familia. Ya estaba hecho.
Llegamos al pueblo en un coche, ya estaban en la plaza todos los invitados y gran parte de los vecinos del pueblo. Salí del coche maquillada y peinada, con mi vestido de fiesta de color champán (el primero y el último que me he comprado). Se escuchó una ovación en la plaza (es extraño no verme en vaqueros o chándal). Yo creo que estaba incluso guapa. Subimos las escaleras del ayuntamiento y llegamos a la sala de plenos, donde sólo cabíamos unas veinte personas. El alcalde estaba nervioso, era su primera boda. Hizo un breve discurso de bienvenida y agradecimiento por haber elegido su pueblo para semejante evento y posteriormente nos leyó los artículos 66, 67 y 68 del código civil y nos preguntó si consentíamos contraer matrimonio con el otro. Dijimos que sí y con esto nos declaró oficialmente marido y mujer.
Hasta aquí llega el matrimonio oficial, hay gente que hace la chuminada de las arras o los anillos, pero nosotros pasamos de pamplinas.
Una amiga nos leyó una poesía de un folio, que yo creí que no acababa nunca y luego nos bajamos a tomar un vermuth, antes de ir al restaurante.
Llegamos al restaurante, nos pusieron la marcha nupcial y nos ofrecieron dos copas de champán que brindamos a las familias. Luego nos sentamos y estuvimos comiendo entre los "quesebesen" "quesebesen" de los colegas, que se cansaban de cantar antes de que terminaran nuestros morreos.
Nos trajeron una tarta formada por 8 tartas en cascada y una espada para cortarla. Yo me ví con la espada en la mano y empecé a hacer el tonto como si fuera un jedi (tengo fotomontajes tipo matrix de este momento). Se llevaron la tarta y me quedé la espada (por si acaso...). Ahora que lo pienso...no recuerdo qué pasó con los muñequitos de la tarta(!?).
Ví a los colegas haciendo el tonto por la cocina del restaurante. Primero nos trajeron una botella de champán a la que se empeñaron que le hiciera un pajote, mientras le daban golpecitos en la base con una cucharilla para que saliera toda la espuma...(yo pasé, pero me movieron la mano los muy cabrones...) Luego trajeron un bollito en forma de coño con nata y una morcilla con nata en la punta y dos huevos cocidos a los lados para hacer que chuparamos la nata... toneladas de glamour desperdiciado.
Con el postre, agarré la cojo-videocámara que nos habíamos comprado (en vez de contratar fotógrafos ni tontadas de esas) y fuí mesa por mesa enfocando a los invitados para que me dijeran alguna chorrada. Luego repartieron los detalles de madrina (soportes de sobremesa para el móvil) y como mi costillo es antitabaco, repartimos cigarrillos de chocolate, para enojo de los fumadores. Algunos ya estaban avisados y se trajeron sus propios puros!!
Pasamos de valses y rumbas pachangueras y quedamos con los colegas para ir a cenar a un garito, donde nos pegamos un fiestorro interesante, ya sin vestidos incómodos ni chorradas de esas.
En definitiva, hicimos lo que nos dió la gana: ni coches separados, ni novias llegando tarde, ni iglesias, ni pagos en B al cura, ni anillos, ni arras, ni vals, ni fotógrafos profesionales, ni puros, ni hipócritas vestidos blancos, ni invitar a los compañeros del curro... Y además vivimos "en pecado" tropecientos años antes...
Lo que me apena es ver como aún ahora, muchos amigos, se ven obligados a pasar por el aro: casarse por la iglesia, de blanco y con todo el paripé, simplemente porque a la novia de turno (también atea) o a la familia, le parece mucho más bonita la boda en la catedral. Y lo que es peor, en muchos de los casos, si no se casan, las presiones familiares no les dejan vivir en pecado!!!
PS: Mi gran ilusión era habernos casado de Olivia Newton John y Elvis Presley en las Vegas, pero para eso aún estoy a tiempo ;)
PS2: Uf! Cómo me emociono con estos temas autobiográficos!!






























