He estado en varios hoteles bajo el régimen todo incluido. Hasta el
Pájara Beach de Fuerteventura, todos habían sido hoteles extranjeros y ya me habían comentado que en España el sistema Todo incluido es una especie de pensión completa venida a más. En el Caribe, el T.I. consiste en que tienes todo pagado, comida, bebida y alojamiento durante todos los días que dura la estancia, a cualquier hora y en cualquiera de los garitos del recinto (según horarios, claro!).
Es este último hotel (Pájara Beach), era distinto, nada más llegar nos informaron que el hotel tenía algunos bares y restaurantes en todo incluido y otros no. Además que había una carta de especial donde se indicaba qué está incluido y qué no. (cosa rarísima).
Pero eso no es demasiado relevante, porque realmente tampoco conviene estar comiendo y bebiendo todo el día!!
Lo que realmente nos molesto fué el llegar a cenar el primer día, mi costillo llevaba (como siempre que uno va a la playa)
pantalones cortos, y nada más entrar al comedor, el maitre elegantemente vestido se acerca a nosotros y nos indica que
así no puede entrar, porque para las cenas
hay que entrar con pantalones largos. Aunque nos pilló desfondaos, observamos alrededor y vimos que muchas mujeres incluida yo misma, llevaban pantalones cortos, chancletas, playeras...vamos, indumentariade playa!. Entonces le preguntamos porqué era una
cuestión solo de hombres y el maitre nos dijo que era la
norma de la cadena R2. Dijimos no estar de acuerdo por considerarlo discriminatorio, ni tampoco tener pantalones largos así que exigimos una hoja de reclamaciones.
El maitre nos invitó a ir a recepción donde además nos dejarían unos pantalones largos. La recepcionista
nos sacó dos folios del hotel y nos dijo que reclamáramos allí. Le exigimos hojas oficiales de reclamaciones y nos dijo que no tenían, pero que esos folios servían igual. Pedimos hablar con el director.
El director vino a la recepción, que en ese momento estaba llena de gente y nos hizo acompañarle a su despacho. Una vez allí, estuvimos hablando sobre las
normas de los hoteles discriminatorias por el vestir, mientras el tío nos ponía como ejemplo análogo lo del cinturón de seguridad de los aviones..tócate los cojones..
Nos dijo que si no estábamos de acuerdo con esa norma, que llamáramos a la Guardia Civil.. Nosotros flipando. Se le veía claramente cómodo en el papel de
como ya habéis pagado...jeje. Como pasábamos de discutir gilipolleces, le dijimos que no había traido pantalones largos. El director dice: no hay problema, se va al armario del despacho y
saca dos pantalones de chandal, a cada cual más cutre y se los extiende a mi costillo. Este le dice:
"yo no me pongo eso!! vete a saber quién se lo habrá puesto, llevará hasta ladillas!!" Y el director:
son míos.Total, que pasamos, salimos de alí, con su invitación a llamar a la Guardia Civil si no nos gustaban las normas y como pardillos,
fuímos a que se cambiara el pantalón, por uno suyo, sin ladillas, claro.
El resto de la semana continuó sin demasiadas anécdotas, nuestra estancia era como
el día de la marmota, sólo digna de algunos memorables encuentros dignos de comentar en otro blog.
Todos los días encontrábamos al maitre encantao de la vida, bueno para ser más exactos había dos: uno de mediana edad, que parecía bastante razonable y otro joven que de mayor quería ser director de hotel o algo así y que siempre nos saludaba con una sonrisa tan falsa como era capaz.
La
penúltima cena nos deparaba otra sorpresa. Ese día mi chato se puso una
camiseta sin mangas y por supuesto el consabido pantalón largo. Entró sin problemas al comedor, incluso el joven nos saludó y fuímos a coger mesa.
Ya teníamos mesa y platos con comida en ella, cuando se nos acerca uno de los camareros y nos comenta:
¿Les han avisado que no puede entrar aquí con camiseta sin mangas?. Yo salté verbalmente como una loba diciéndole que
no sabíamos esa nueva norma, pero que
si quería que viniera el director del hotel y nos trajera las hojas de reclamaciones que aún nos debía, o como el mismo dijo, que llamara a la Guardia civil para detenernos por aquello. El camarero 1 se fué tan tranquilo, pero no tardó en llegar un camarero 2 y hasta un camarero 3 a avisarnos de lo mismo. Todos obtuvieron la misma respuesta. Finalmente pasamos de nivel y vino el maitre joven con la misma cantinela. La respuesta fue similar, acompañada de un
"..y hoy no pienso ir a cambiarme". Todo esto con la cena encima de la mesa. El joven, además era cabezota y volvió una segunda vez a
pedirnos el número de habitación (que por supuesto no le dimos para evitar cualquier tipo de sorpresa) y una tercera vez a
preguntarnos qué día nos íbamos (que tampoco le dijimos).
Finalmente y como elegante colofón, vino el otro maitre, más profesional, más racional a comentarnos la situación: nos dijo que
no nos podíamos negar a facilitar el número de la habitación, y nosotros:
para qué lo quiere? Y dice:
para demostrar que han pagado para estar aquí. Le ofrecí la
factura de la compra del viaje, cosa que me dijo que no era necesario y aún seguimos debatiendo un rato más por las
inapropiadas normas discriminatorias (sólo para la cena y sólo para hombres).
No tomamos postre. Ya tuvimos bastante con la cenita que nos dieron los camareros y los maitres.
Las reflexiones:- ¿No están obligados a tener
hojas de reclamaciones ese tipo de establecimientos?
- ¿No es
discriminatorio obligar a una vestimenta? No hablamos de cenas de gala, hablamos de cenas donde las mujeres pueden vestir como les salga de los cojones.
- En España podemos ir en pelotas por la calle sin que sea delito,
¿están las normas de los establecimientos por encima de las leyes españolas?Otras NORMAS DE LA CASA que la gente solemos encontrarnos y tragarnos:
- No admitimos billetes de 200 y 500 euros: ES OBLIGATORIO admitirlos.
- No devolvemos el dinero de la compra: ES OBLIGATORIO, por lo menos dentro de los 15 días de la factura, nada de vales, ni cambios, ni cheques, ni pollas en vinagre. Incluso por Internet.
- No admitimos pagos con tarjeta en rebajas: ES OBLIGATORIO.
- Hojas de Reclamaciones: Bares, restaurantes, hoteles, discotecas, gasolineras, tintorerías, empresas de transporte de viajeros, agencias de viajes, empresas de espectáculos, talleres de reparación de vehículos, panaderías, locales de juegos de azar, talleres de reparación de electrodomésticos y autoescuelas han de facilitar el impreso a todos los clientes que lo soliciten. Sin embargo, la normativa específica de determinadas comunidades autónomas y municipios amplían este listado a otros comercios. Como por ejemplo, en Madrid y Andalucía.
Más info aquí.
A pesar de todos estos malos rollos, nos quedamos en el hotel, la
situación es cojonuda, la playa estupenda y el resto de instalaciones valen la pena. Lástima que el director sea un impresentable y la existencia de normas absurdas y discriminatorias.
Ojalá la gente llegue a este artículo buscando información sobre ese hotel.