El año pasado fui para salir un poco, ver a los amigos y conocer El descenso del Sella en persona. Este año he ido para conocerlo un poco más y lo he conseguido, montando en el tren fluvial. El año que viene, me tocará bajarlo en piragua?
VIERNES:
Llegamos a Ribadesella y la pancarta anunciaba que ya estaban en fiestas:

La gente está acampada por todo el pueblo, allí donde crece una brizna de hierba, encuentras una tienda de campaña encima:

Incluso al lado de la via del tren:
Llegamos a Sardalla al hotel la curva a las 19. Allí es donde quedamos todos los años con los amigos asturianos. El
hotel La Curva tiene unas vistas increíbles:

Montamos la tienda de campaña sin ningún problema y vamos a cenar con el resto de la gente. (las Mamenes, Basi y Marga y la familia). Este año no venían los otros turolinos. Cenamos embutidos de León y culines de sidra. (bueno y un bizcocho casero de limon del bar que se me saltaban las lágrimas de lo bueno que estaba). Está anocheciendo.

Nos vamos de marcha a Ribadesella y estamos bailando y de juerga hasta las 7 de la mañana. (uuuufff!!!). Me compro la camiseta de Asturias!! (ya era hora!!).

El cartel de las fiestas de este año era así:
SABADO:
Hemos quedado a las 9:30 en la puerta del hotel. (hechos polvo de no dormir). Tenemos que coger el tren fluvial, que acompaña a las piraguas por la orilla del río. Este es el billete:

En el tren te encuentras gente de todo tipo, incluso personalidades de alta alcurnia (Don Pelayo):

Llegamos tarde a pillar el tren, tras una carrerita de 15 minutos y casi lo perdemos.
El primer tramo es
Ribadesella-Arriondas.
Desde Arriondas es de donde salen las piraguas. Bajamos del tren y vamos a ver la salida de las piraguas.
En Arriondas, hay una marcha increíble, unas gogós brasileñas que están buenísimas:

Lo más chocante son los personajes llamados tritones, que se meten en el río para animar a la peña:

Además tienen que intentar que luego desalojen el agua para que los piragüistas no se encuentren muchos obstáculos a la hora de navegar:

Es muy emocionante: primero salen los profesionales y luego los aficionados. Las piraguas están aparcadas en la orilla y los palistas tienen que ir corriendo a pillarlas:

Se crean algunos atascos en el río, pero se arreglan:

Luego tenemos que volver corriendo al tren, porque si no llegas se va. Desde el tren vas viendo a las piraguas en su recorrido. Llega un punto intermedio en que el tren se para en medio de la vía y deja bajar a los pasajeros para ver los primeros.
Cuando el tren se detiene, la gente baja por la pradera corriendo a toda castaña al río.

Este año volvió a ganar Richard, que fué el primero en llegar y darse un chapuzón:

Luego pasan los primeros piragüistas:

y más tarde los segundos:

El tren pita y tenemos que volver corriendo para no perderlo:

En el camino de vuelta, hay algunos accidentaos de la pradera:

El tren continua hacia Ribadesella, durante su recorrido coincide con la carretera, llena de moteros que saludan a la gente del tren:

Vamos, había un traficazo que te cagas al lado de la vía, tremenda la cantidad de motos que pasaban al lado del tren (Aplicando la ley de Murphy)

Luego llegamos a Ribadesella y el tren termina su trayecto para que veamos llegar a las piraguas. Las vemos un poquitos lejos, pero algo se ve:

Tras la emoción de la llegada y las carreritas, nos volvemos a comer a casa de “Los asturianos”, donde nos espera esto:

Las fotos de la siesta posterior y el hilillo de baba colgando me las ahorro. Esa noche no hubo demasiadas fiestas…Estábamos hechos polvo así que no echamos ni un ídem.
DOMINGO:
El domingo madrugué. A las 11 o así ya teníamos recogido el chiringuito y la moto cargada para volver a los madriles. Queríamos pasar por Santander, por el valle del Pas a ver a un amigo.
Aunque el plan no era quedarnos a comer, su familia empezó a amenazarnos con chorizos, morcillas, costillas y chuletillas de cordero y no pudimos resistirnos a esos ataques, así que acabamos quedándonos a comer y a siestear.
La vuelta se hizo más larga que la ida (como pasa siempre). Llegamos a las 10 de la noche a casa y a dormir.
Firmado por la reportera más dicharachera (y más cansada) de la blogosfera:

ULTIMA HORA:
Encontré un
artículo sobre el origen del descenso muy bueno y
más información sobre el tema. Olvidé comentar que en Arriondas tiene lugar uno de los acontecimientos más tradicionales y emocionantes de la fiesta que es cuando se lee una poesía de Dionisio de la Huerta que es el "padre" de esta fiesta, y que él mismo leyó hasta el año 1995 que es cuando falleció. Se te ponen los pelos como escarpias:
Guarde el público silencio(bis)
y escuche nuestra palabra (bis)
De orden de Don Pelayo
después de medir las aguas,
presidiendo el dios Neptuno
los actos de esta olimpiada,
con las <>, los tritones,
el cañón, los centauros y Pialla,
nuevamente se autoriza, en Arriondas,
la carrera de piraguas.
Y cuando demos los vivas
que el reglamento nos manda,
contesten todos a coro,
enronquezcan las gargantas,
que es fiesta de toda Asturias
la fiesta de las piraguas.
Mas si alguno tiene cerca,
una chavalina guapa,
que no la pierda de vista
ni deje de vigilarla;
y, si de veras le gusta,
comience ya a enamorarla,
porque es tradición que en Llovio,
al final de esta jornada,
cuando de las siete en punto
resuenen las campanadas,
a las mozas que lo quieran y se dejen,
Don Pelayo da permiso
para poder abrazarlas.
Y si luego, andando el tiempo,
vamos al cura y nos casa,
con los neños que tengamos
vendremos a las Piraguas
con los collares de flores
y las monteras terciadas,
que no hay fiesta más alegre,
ni más movida y galana,
ni con más bello paisaje,
ni esencia más asturiana.
Cantadlo con toda el alma,
que resuene en todo el valle,
¡Asturias Patria Querida!
el himno de las Piraguas.