24 octubre 2005

La zanahoria

He llegado a casa a las siete de la tarde, después de chuparme un atascazo tremendo saliendo de Madrid. Asco de ciudad. Menos mal que el miércoles vuelvo al redil.

He estado en un curso de esos que contrata la empresa para hacernos más ilustrados. Hay un factor que nunca cambia que es los consultores-profesores, todos cortados por el mismo patrón: persona neutral. A mi la neutralidad me parece demasiado artificial, quizá porque no entiendo que uno no se moje hacia uno de las posibles opciones. Estos de hoy no eran demasiado neutrales, pero lo que también es invariable es el "talante" tranquilo y conciliador. Estoy segura que los eligen "de serie" así, porque también es una característica común.

Creo que es precisamente porque tienen que ser así, para lograr cierta paz y sosiego dentro del grupo, que de por sí ya suele crear bastantes problemas.

Hemos analizado problemas generales de las empresas, hoy hemos tratado la conciliación laboral-familiar. Muchos decían que la gente se ve obligada a quedarse más horas trabajando debido a distintas presiones (compañeros, jefes, excesivo trabajo). Yo estaba en contra, ya que pienso que nos pagan por trabajar 40 horas a la semana y si hacemos más es porque somos GILIPOLLAS. No nos damos cuenta que las horas que hacemos GRATIS nos están perjudicando, ya que es posible que fuera necesario contratar a alguien, pero como está el "primo" de turno trabajando horas de más..pues no hace falta.

Lo gracioso del tema es que lo planteaban como un PROBLEMA, pero para quién?:
Para el empleado no, porque si se queda, es por su decisión. Para la empresa menos, ya que si le preocupara este asunto, sabe perfectamente cuántas horas trabajamos, con la tarjeta de fichajes, podrían controlarnos y evitar que hiciéramos horas de más, pero le viene de puta madre que trabajemos gratis.

Bueno, y otro gran error es trabajar más horas de las "legales", ya que nuestro cerebro, después de tantas horas, no es capaz de funcionar como sería recomendable, ni de tomar decisiones acertadas.

Me joden estas actuaciones, la verdad es que nos merecemos el gorrito con las orejas de burro de pringao.


No aprenderemos....

11 comentarios:

scape95 dijo...

Totasssssmente de acuerdo.

Genadie dijo...

Bueno, Ceci, ¿y cómo quedó el tema al final? ¿Los neutros sin color, ni sabor, ni olor, ni ser, llegaron a dar alguna solución para conciliar el trabajo con la vida...? Cómo jode que haya asuntos que se pongan de moda detrás de una palabra, ahora la última es "conciliación laboral-familiar", para que todo siga igual... ¿que os van a poner? ¿una guardería? ¡Oh..! Gracias, bien amado y magnánimo jefe, ¡a tus pies! (y lo de cumplir las horas justas, ¿?) Bueno, a mí siempre me gusta añadir un mensaje positivo: en España ya está llegando la costumbre a algunas empresas de apagar la electricidad a la hora del cierre de la jornada, salvo la de emergencia, para obligar a los empleados a que salgan a su hora... ¡lo juro...! (esperanza...)

monocamy dijo...

A mí zanahorias no... Ahora bien, si me pones un donuts, la cosa cambia.

:) -

Nada! hay que empezar una revolución. No nos dejan alternativa. ¡Reunid vuestras armas! a ver qué tengo yo en casa.. hum...

joer....

Ni un cuchillo jamonero!! claro, como no me gusta el jamón... Pues lo más agresivo que encontré fue la fregona... aunque puedo cambiarle las cerrrrdasss por dendritas eléctricas y ponerme a menearla amenazadoramente... (la fregona, ceci, la fregona... céntrate).

:O

Chisco dijo...

Saludos, ceci.
Personalmente, creo que lo de la conciliación laboral-familiar está muy bien, pero para aquellos cuya prioridad es la empresa (conviene recordarles que hay un mundo ahí fuera).
Pero yo con mi familia y amigos me llevo muy bien y no necesito intermediarios. Prefiero hablar de conciliación empresa-empleado (algunos dirán que el empleado es uno de los componentes de la empresa, pero esto no suele ser así, es más bien un ente ajeno que pasaba por allí y que apenas se siente identificado con ella, que incluso a veces la ve como un torturador, como a una suegra.).

O.k.,o.k.! dijo...

Mira, yo soy de las que ha tenido que caer en horas extra no remuneradas y "de serie".

En la empresa en la que estoy, se da por supuesto que se acaban los proyectos/las tareas en el tiempo establecido, y como el plazo es irreal o nos frenan con cambios de decisión, nos acabamos quedando a terminarlo voluntariamente, y como la empresa no nos ha pedido que hagamos horas extras, mira...

En otras, se pagaban las horas extra, y eran mucho menos habituales.

Pero hay una cosa en la que no estoy de acuerdo: ahora no me apetece quedarme, pero en verano incluso prefería quedarme un rato a solas a última hora, porque es cuando más rindo (biorritmos y tal) y cuando menos distracciones tenía (teléfonos, visitas, etc). Orefería ir de tranki durante las primeras horas de la mañana y acabar lo más complicado a partir de las 6 de la tarde, cuando se suponía que acababa mi turno.

También está el tema de las migrañas (que de momento no ha habido queja, pero me apetece compensar a la empresa por su comprensión) y que, al tener un hijo, quizá tenga que llegar tarde a veces por reuniones de colegio, médicos... Y prefiero que quede claro que me lo he ganado.

Lo malo, y ya me avisaron algunos compañeros, es que se acaba dando por supuesto, y cuando me programan una reunión fuera de horario laboral o alguien me decía que nos veríamos a las siete para comentar algún proyecto, invariablemente he tenido que salir puntual justo esa tarde, mira qué casualidad.

criztina dijo...

Ya sabes que hay mucha gente que no tiene vida, y no tiene nada que hacer después del trabajo, o peor aún, la vida que tienen no les gusta y prefieren la paz y el sosiego de tu puesto de trabajo, con internet a tutiplen, sin mujer que te de por saco ni niños que te incordien. Mientras existan situaciones así, habrá "trabajadores excepcionales" haciendo horas extras que, aunque no se rinda en ellas queda estupendamente de cara al jefe, que habitualmente es tan subnormal que piensa que por hacer horas trabajas más.
Esto, provoca que los que nos queremos ir a nuestra hora, seamos mirados con 10 ojos cada vez que cerramos el portátil a nuestra hora, y nunca podamos "crecer" profesionalmente.

Nunca olvidaré cuando uno de mis jefes me preguntó "si tenía algún problema personal, porque me levantaba de mi sitio a las 18:30" (medio más de lo que correspondía), ya que todos mis compañeros, sin vida, se quedaban currando hasta las 21h diariamente.
Duré 6 meses. No aguanté al soplapollas aquel, por supuesto.

Hedone dijo...

En mi profesión hacemos también un huevo de horas gratis. En nuestro caso la estrategia es hacernos creer que si tenemos que quedarnos más horas es por culpa nuestra, por no haber cumplido nuestro compromiso de plazos, por no ser buenos profesionales en definitva. Lo que pasa es que con el tiempo te das cuenta y dejas de picar, aunque, como me gusta decir, aun quedan ocasiones en que te la meten doblada, sucia, y con pelos.

Muy buena la imagen del burro. Tremendamente gráfica

O.k.,o.k.! dijo...

Hombre, Criztina, por suerte mucha vida propia me queda XDDDDDDDDD

En parte me sabe menos mal porque me gusta (bastante) lo que hago. Cuando a las horas extras altruistas (geniales Faemino y Cansado con su diálogo del altruista y el gilipollas, por cierto) se suma una mierda de curro y un ambiente insoportable, levanto el vuelo ;·D -ya lo hice, para el asombro de los que se consideraban libres por ser más jóvenes y no tener hijos, pero se acojonaban ante la perspectiva de cambiar de trabajo.

malaputa dijo...

Lo guay de uno de mis "currimierda" es que horita que me paso del horario, horita que pagan muy duramente. Me río yo cada vez que miro mi contratito indefinido...

malaputa dijo...

"Quidicir"... que me río por no llorar.

Chisco dijo...

Saludos,

el 90% de mi jornada la paso delante de un ordenador (o más), y aunque no llego al extremo de mi compi Kwin (que dice que su cerebro no aguanta más de una hora de curro), cada hora que hago de más mi rendimiento cae exponencialmente. Estamos en lo de siempre, las horas "extras" (de extraordinario) suelen convertirse en habituales.