13 junio 2005

Diarios anónimos

Nunca me ha importado que leyeran mis diarios, porque lo que no quería que se supiera lo ponía en clave. Ahora los leo y no los entiendo ni yo...
Esto sin embargo me gustaría que fuera más anónimo. La única forma de volver atrás es empezando de cero...joder! qué pereza!

7 comentarios:

Filiberto dijo...

Y qué mas da lo que diga u opine la gente! Al final tiene razón tu padre con aquello de que lo importante es que hablen de uno aunque sea bien.

Ciertamente se ve que pasas buenos ratos haciendo esto y que para bien o para mal pues a la gente le gusta ya que invierte tiempo en leerlo aunque solo sea para seguir en la distancia tus andanzas.

Así que espero que no lo dejes y continues dando a los demás algo de que hablar porque si la gente deja de hablar de ti seguramente es que la vida habrá dejado de tener sentido. Hay que reconocer que esto se te da bien.

Animo, y adelante!! que la vida son dos días.

Luces dijo...

la única forma es contarlo todo, menos lo de los infames, que esos no merecen tener nombre en tu historia.
besos guapetona ;)

LUIS AMÉZAGA dijo...

Cuenta, cuenta, que desde la liberación de los sexos me he vuelto un cotilla sin complejos.

perfidio dijo...

Me alegro que hayas decidido empezar de nuevo porque te acabo de conocer y será un descubrimiento iniciatico para mi

celemin dijo...

Yo creo que las cosas anónimas no tienen mucho valor...

malaputa dijo...

Me alegro porque parece que hoy estás de mejor ánimo :)
Yo directamente pasé de dejar leer a nadie los diarios porque soy demasiado vaga para escribirlos en clave, ¿para qué me voy a engañar?.
Y llevar dos blogs... pfff, me canso sólo de pensarlo.

criztina dijo...

Dos blogs...agotador! desde luego! con uno no tengo casi ni tiempo!

Yo también tenía diario, ahora lo leo y me da una risa.... lo más interesante que hacía por aquellos tiempos era ver Barrio Sésamo por la tarde antes de ponerme a estudiar.
No lo ponía en clave porque tenía plena confianza (y tengo) en mi madre, y sabía que no se le ocurriría leerlos. De hecho, todavía tengo los diarios en casa de mi madre.
Hubo una época de mi vida en la que escribí un diario realmente interesante. Pero lo quemé. Ahora me arrepiento. Creo que podría haber sido interesante revivir aquella época. Mi perspectiva ahora es totalmente diferente a la que probablemente tuviera en ese momento.