Una amiga me acusaba el otro día de prepotente, por mi manera de afirmar las cosas por no dar pie a más discusiones posteriores.
Efectivamente, no me gusta discutir sobre cosas absurdas, si tu piensas A y yo B, pues ni te trataré de convencer, ni me convencerás tú a mi. Yo te escucharé, tú me escucharás, expondremos nuestras opiniones y punto pelota.
No me gusta discutir sobre cosas que se pueden demostrar. Ya iremos a verlo juntos y comprobaremos quién tiene la razón. (esto no es prepotencia, es sentido común)
No me gusta discutir sobre cosas que no sé. En discusiones políticas por ejemplo, sólo hablo de lo que conozco, de lo que he visto o vivido, no de lo que he leído en los libros, que al fin y al cabo son grandes mentiras. (no vale la pena discutir sobre pocos datos o datos falsos).
Si unimos todos los "no me gusta discutir" con el factor "decir generalmente lo que pienso", digamos que en mi vida personal, las relaciones sociales las llevo estupendamente. Nunca discuto con nadie, debato puntos de vista con los colegas y así aprendemos todos nuevas cosas. Esto pasa porque en la escala social, estoy a la misma altura que el resto.
Sin embargo, en el mundo laboral, cuando eres una persona "sin despacho", lo de decir lo que uno piensa, parece ser que no está muy bien visto así como lo de enfrentarse a jefes para mostrar la opinión propia. No es la primera vez que tengo que opinar primero y afirmar después: "..aunque ya sé que donde manda patrón, no manda marinero"..Y curiosamente, es cuando se plantean el hacerme caso...
No somos nadie...
Efectivamente, no me gusta discutir sobre cosas absurdas, si tu piensas A y yo B, pues ni te trataré de convencer, ni me convencerás tú a mi. Yo te escucharé, tú me escucharás, expondremos nuestras opiniones y punto pelota.
No me gusta discutir sobre cosas que se pueden demostrar. Ya iremos a verlo juntos y comprobaremos quién tiene la razón. (esto no es prepotencia, es sentido común)
No me gusta discutir sobre cosas que no sé. En discusiones políticas por ejemplo, sólo hablo de lo que conozco, de lo que he visto o vivido, no de lo que he leído en los libros, que al fin y al cabo son grandes mentiras. (no vale la pena discutir sobre pocos datos o datos falsos).
Si unimos todos los "no me gusta discutir" con el factor "decir generalmente lo que pienso", digamos que en mi vida personal, las relaciones sociales las llevo estupendamente. Nunca discuto con nadie, debato puntos de vista con los colegas y así aprendemos todos nuevas cosas. Esto pasa porque en la escala social, estoy a la misma altura que el resto.
Sin embargo, en el mundo laboral, cuando eres una persona "sin despacho", lo de decir lo que uno piensa, parece ser que no está muy bien visto así como lo de enfrentarse a jefes para mostrar la opinión propia. No es la primera vez que tengo que opinar primero y afirmar después: "..aunque ya sé que donde manda patrón, no manda marinero"..Y curiosamente, es cuando se plantean el hacerme caso...
No somos nadie...




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